Sustentabilidad
no es un rótulo ni
una
etiqueta.
Para nosotros, significa diseñar
arquitectura que consuma menos energía, dure más años y profundice la relación entre las personas
y la naturaleza.
Es la base de cómo proyectamos.
Buenos Aires, Argentina
34°33′23″S — 58°25′00″W
Clima subtropical húmedo
Nuestro proceso
comienza con la
investigación.
A través del método científico, reducimos la dependencia de los edificios en energía proveniente de combustibles fósiles. Mediante la orientación, la forma y la materialidad, maximizamos el confort y la calidad ambiental interior.
Trabajamos con el sol, el viento y el territorio.
Analizamos datos climáticos locales (radiación solar, patrones de viento,
humedad y variaciones estacionales) y medimos condiciones reales en el sitio. Modelamos el desempeño
mediante simulaciones dinámicas, donde cada decisión se prueba, se calibra y se valida.
No se
supone: se comprueba.
Emisiones globales
de CO2 por sectores
-
9%
Otros
-
22%
Transporte
-
30%
Industria
-
11%
Materiales de construcción
-
28,8%
Consumo energético en edificios
Cuantificamos
el carbono incorporado
y el operacional
Evaluamos materiales y demanda energética a lo largo del ciclo de vida del
edificio.
Maximizamos la luz natural y la ventilación mientras controlamos las ganancias térmicas, logrando
condiciones estables a lo largo de las estaciones.
Este enfoque nos permite evitar soluciones
"verdes" genéricas y desarrollar estrategias climáticas específicas para cada proyecto: simples, efectivas
y duraderas.
Beneficios
Confort
Garantizar bienestar mediante condiciones térmicas estables, aire limpio y buen acceso de luz natural.
Ahorro energético y económico
Reducción de demanda energética y los costos operativos.
Funcionalidad a largo plazo
Edificios que se adaptan a los distintos usos sin perder calidad ni integridad a lo largo del tiempo.
Cuidado ambiental
Menos dióxido de carbono en el ambiente, mayor relación con la naturaleza.
Reducción de dependencia en sistemas mecánicos
Diseño de estrategias pasivas para minimizar el uso de climatización artificial.
Un proyecto timbó
no es hermético:
respira.
Se vincula con su entorno y evoluciona
con
quienes lo habitan.
Nuestra arquitectura se adapta a la vida
y a sus cambios.