Cabaña Praderas
Casa de montaña en el extremo sur de Sudamérica
El desarrollo de esta vivienda surge de la dualidad compleja del paisaje andino-patagónico, donde conviven dos realidades: la ladera de montaña, expuesta y ventosa, junto a la densidad de los bosques húmedos de coihue, lenga y ñire.
La arquitectura evita intervenir en la flora nativa, de gran valor ecológico. Para preservar el bosque, la implantación se resuelve en un área abierta sin vegetación. El sitio, expuesto a un clima dinámico y hostil, demanda un diseño adaptado al viento, las bajas temperaturas, las lluvias y las nevadas.
Una serie de estrategias de respuesta climática permiten generar un microclima interior de condiciones agradables, controladas y estables. Cuidadosamente orientada, térmicamente eficiente y correctamente aislada, la cabaña funciona como un refugio con todas las características que hacen de ella un cálido hogar surgido del clima crudo y riguroso.
La paleta de materiales de la envolvente se inspira en las texturas y los colores de la montaña nevada:
las piedras, los troncos plateados y la vegetación de altura.
Discreta hacia el exterior, su arquitectura revela un interior rico en detalles que aportan calidez y contención frente a la inmensidad del paisaje.
Tanto aventureros, deportistas y exploradores como quienes buscan la calma del paisaje patagónico encuentran en Praderas la calidez del hogar.